Uno de los valores budistas que más me gusta y que más problemas ahorra, es el de Habla Correcta.
Es una idea sencilla que no sólo se aplica para los budistas, sino que debería ser adoptada por todos los seres humanos.
Es tan sencillo como seguir algunas reglas fáciles y rápidas. Lo que estás por decir…
1. ¿Ayuda a alguien?
2. ¿Es constructivo?
3. ¿Es verídico?
4. ¿Es necesario?
5. ¿Es una crítica o podría herir a alguien?
Si la respuesta a alguna de estas preguntas es no, entonces no digas nada.
Por cierto… esto también aplica para las redes sociales. Twitter y Facebook están llenos de basura gracias a personas que ponen monolitos intelectuales como “Tengo hambre” o “Qué zapatos me pongo????”
Este mundo sería mucho mejor si supiéramos apreciar el valor del silencio y el poder que tiene el habla amable.


