Enseñanzas Budistas de una Gran Danés: Solo por hoy

11 de abril de 2012
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Mi perra es la más budista de la familia y eso que mi papá le lleva unos 7 años de ventaja.  Por eso me encanta compartir sus enseñanzas en esta pequeña serie. La alegría de mi perra cuando despertamos, cuando llegamos de la calle, o cuando vamos a salir a pasear es una cosa que no deja de impresionarme. Es

Mi perra es la más budista de la familia y eso que mi papá le lleva unos 7 años de ventaja.  Por eso me encanta compartir sus enseñanzas en esta pequeña serie.

La alegría de mi perra cuando despertamos, cuando llegamos de la calle, o cuando vamos a salir a pasear es una cosa que no deja de impresionarme. Es decir, ya estamos ahí dormidos ¿cierto? ¿porqué tanta alegría cuando con ojos de zombie caminamos cual borrachos al baño?

Lo mismo cuando llegamos de la calle. No importa si nos tardamos 6 horas o 15 minutos su alegría es tan grande cuando nos ve, que por momentos me hace creer que siente un profundo alivio de que no la abandonamos.

Para ella, no hay futuro, no hay pasado. No importa cuantas veces regresemos de la calle, no lo tiene registrado, así que se alegra siempre como si fuera la primera vez.

También perdona rápido. Si un día le pisas la cola sin querer, no te guardará rencor. Lo más seguro es que 1. casi no le haya dolido y 2. se le haya olvidado a los pocos minutos.

Esto tiene sus desventajas, claro.  Como la enorme paciencia que debe tener uno para entrenarla, pero honestamente, su espíritu libre y noble hace que mis días sean más brillantes.

Mi perra no puede tener apegos con el pasado ni con el futuro y cada día trato de aprender de eso.

 

 «Sólo existen dos días en el año en que no se puede hacer nada.

Uno se llama ayer y otro mañana.

Por lo tanto hoy es el día ideal para amar, crecer, hacer y principalmente vivir”.

Dalai Lama