Salir de la trampa

24 de enero de 2012
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Seguir el excelente taller Mínima de ChocoBuda me ha hecho reflexionar mucho acerca de lo poco que realmente necesitamos para vivir felices. Es verdaderamente fascinante la manera como, sin siquiera darnos cuenta, caemos en la sutil trampa de la insatisfacción que los medios nos imponen. De pronto ya no es suficiente tener un lugar donde vivir, un medio de transporte

Seguir el excelente taller Mínima de ChocoBuda me ha hecho reflexionar mucho acerca de lo poco que realmente necesitamos para vivir felices.

Es verdaderamente fascinante la manera como, sin siquiera darnos cuenta, caemos en la sutil trampa de la insatisfacción que los medios nos imponen.

De pronto ya no es suficiente tener un lugar donde vivir, un medio de transporte y comida en la mesa. Para «ser alguien en la vida», nos dice incansablemente el incesante bombardeo mediático, tienes que aspirar a tener más que los demás.

¿Vives en un departamento cuando mereces vivir en una casa?

¿Vives en una casita sencilla cuando merecerías vivir en un condominio horizontal exclusivo?

¿Vives en un simple condominio cuando merecerías vivir en una mansión en el club de golf?

Y así el ciclo se repite de manera infinita.

La realidad es que, para poder sobrevivir, nuestro modelo de consumo requiere que nos mantengamos eternamente insatisfechos.

¿Pero alguna vez te has preguntado hasta donde puede llegar este eterno juego del burro y la zanahoria?

¿Existe realmente un momento en el que podamos decir «basta, ya es suficiente»?

La buena noticia es que la respuesta es SI… la mala es que eso implica ir totalmente a contrapelo de lo que la sociedad en general espera y demanda de nosotros.

Es un camino difícil, pero no imposible. Basta con decidirse a dar un primer paso relativamente sencillo pero muy poderoso.

La próxima vez que sientas el deseo de comprar algo primero pregúntate; «¿Es esto realmente necesario?»

Si eres capaz de responderte con absoluta sinceridad te darás cuenta de que la mayoría de las veces la respuesta es NO.

Tal vez termines comprandolo de todas formas, pero al menos te habrás hecho consciente de las verdaderas razones que te decidieron a hacerlo y, casi sin darte cuenta, empezarás a salir de la trampa.

GeekBuda